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ISALMOS 57:1

Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase.

SALMOS 91:4

Con su ala te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.
No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;

JEREMIAS 24:7

Y les daré un corazón para que me conozcan, porque yo soy el SEÑOR; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí de todo corazón.